..a decir Gracias con el gusto Latino
Mi Gente
Publicado el 11-17-2009
Rosalina Cruz, o Mamálina como le llaman sus nietos, recuerda su primer Thanksgiving como uno de los días más tristes de su vida. La mujer emigró hacia los Estados Unidos hace ya 20 años en busca del sustento de los hijos que dejaba en su natal Honduras. “Recién había llegado y me la pasé solita, solita” comenta la madre de 8 hijos que en ese entonces trabajaba en un restaurante chino.
Con los años y gracias a su persistencia y dura labor, en ocasiones con hasta tres turnos de trabajo y durmiendo un mínimo de horas, los críos de la señora Cruz fueron inmigrando y regresando a ella.
La fiesta que se celebra a fines de noviembre en los Estados Unidos desde hace más de 350 años, es totalmente ajena a la cultura latinoamericana. “Ma, tienes que hacer un pavo y hay que dar gracias” resuena las palabras de sus hijas una vez en el país.
“Uno se va acostumbrando y comenzaron a explicarme más de el Thanksgiving”, esa tradición que reúne a las familias para agradecer por todo lo que tenemos.
Para Doña Lina, los años de soledad sólo quedan en la memoria y el próximo “Día del Pavo” la casa de la hondureña acogerá nuevamente a 6 de sus hijos, 15 de sus nietos, otros familiares y amigos en una cena tradicional. “Siguiendo la misma estructura de aquí, si uno vive aquí tienes que adaptarte a la cultura americana”, comenta la madre, abuela y cocinera principal de una noche que se llena de dicha y esperanza cuando elevamos nuestras oraciones al cielo.
“Damos gracias a Dios por todo lo que pasó en el año; lo bueno y lo malo”. Se cocinan hasta 3 pavos. Se trata de una familia grande. Un pedazo de jamón, pan horneado, arrocito con vegetales y las Torrejas (postre hondureño a base de pinol, huevo y dulce de rapadura) dan el toque latino a la fiesta de “San Givinito”.
La celebración se remonta a 1621, cuando un grupo de colonos ingleses como gesto de agradecimiento a los nativos de las nuevas tierras, ofrecieron una cena por la ayuda recibida y como gesto de buena voluntad.
La fecha es ya un imperativo de reunión para millones de familias latinas en los Estados Unidos. Tal como lo hicieran los Pilgrims siglos atrás, los nuevos inmigrantes dan las gracias por las oportunidades que le brinda la tierra. Es el Día de Acción de Gracias una oportunidad para compartir bendiciones y buenos deseos con los seres más cercanos.
Maíz, calabazas, salsa de arándano y el pavo relleno son los alimentos que acompañan desde hace más de 350 años el reconocimiento público a los indios nativos del continente y a sus enseñanzas. Fue de los miembros de la tribu Wampanoag de donde los inmigrantes europeos del siglo XVII aprendieron a sembrar el maíz, una planta antes ignorada para los colonos; también se instruyeron a cultivar otros alimentos, a cazar y a pescar.
Generosas cosechas de grano, cebada, frijoles y calabazas lograron ser recolectadas gracias a la integración de culturas. Los colonos aprendieron a cocinar los nuevos productos alimenticios en vasijas desconocidas para los indígenas que aportaron pavos y carne de ciervo para ser asada en aquel gran primer banquete. De aquí se desprende que hasta nuestros días Thanksgiving e inmigrantes sean conceptos estrechamente unidos.
Este año, Rosalina Cruz, latina radicada en Charlotte desde 1990, piensa dar gracias “en primer lugar por estar con vida y salud, por tener a parte de mis hijos en este país, y por las oportunidades que se le han brindado a su familia”.
Será el jueves 26 de noviembre, la hora del día varía, millones de latinos integrados a la costumbre estadounidense se reunirán para disfrutar de la convivencia y de un rico pavito relleno.
Los gustos culinarios de nuestra cultura se han incorporado a la fiesta, así como lo han hecho otras características propias del sabor hispano. “Citamos a las 7 de la noche para que lleguen a las 8” concluye Mamalina.
Tuesday, November 17, 2009
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